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Me he consolado esta vez, tratando de ser un poco más objetivo.
Mi casa siguió tan fría como cuando te llamé, a ese
ambiente tan gélido, se le sumó la sombra de un beso contenido,
que se durmió desconsolado en aquella caja dorada, donde presos
desde hace un tiempo, se abrazan unos a otros, para darse el calor que
está ausente en cada rincón; y a través de las rendijas
por donde ellos también perciben el frío, podían ver
como la soledad hacía las valijas, para dejarle lugar al nuevo inquilino…
la desolación. La casa quedó más fría desde
que te llamé.
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Que no me falten las ganas de escribirte.
Que el teléfono acorte mi ansiedad.
Que el correo me mantenga expectante.
Que el correo acorte la distancia.
Que si te extraño..., pueda verte.
Que siempre pueda seguir escribiéndote.
Que no necesite de un perfume para olerte.
Que no vea el correo si no puedo escribirte.
Que si no puedo verte..., que no duela extrañarte.
Que si no puedo acortar la distancia,
que ya mi mente no pueda olerte.
Que si te he visto..., no te extrañe.
Que si llega el día en el que ya no escribas, ni sientas.
Que si alguna vez llega ese día.
Que ya ni huela, ni escriba, ni extrañe, ni sienta.
Ajenjo
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Querida Marina:
Ajenjo un día de estos va a definir que es realmente una musa.
Una musa sos vos… No he terminado todavía de escribir algo, cuando
ya tengo una idea que da vueltas y que quiere escribirse tomada de la mano
de mis sentimientos.
Esta vez se me ocurrió algo “contable”, pero contable de contabilidad,
materia que nunca me gustó mientras fui a la facultad…, luego con
el tiempo, siguió sin gustarme, y ahora… tampoco me gusta.
Decidí hacer un inventario, que muchas veces resulta útil
para contar que tiene uno, entre créditos y débitos.
También estuve recordando aquel juego, sobre las cinco preguntas
que había que contestar con la verdad y el corazón en la
mano. Me conformaría si en cada correo, al menos dos, le dieran
continuidad al juego que empezamos. Siempre debiera hablarse de esa manera,
el compromiso que generó al menos en mí, hizo que solo el
pensar en mentir, me angustiara.
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Introducción
Durante el último tiempo, me ayudaste a ver un mundo distinto
al que había estado pasando delante de mí, escribo pasando,
porque así veía cada cosa…, sin ningún interés,
todo había perdido color, se había esfumado en parte mi autoestima,
cosa natural, cuando las personas que se le acercan a uno, no despiertan
el más mínimo interés o para no ser tan extremo, poco
me atraían. De repente aparece alguien que motiva, que merece un
esfuerzo, y que no deja que claudiquemos al primer contratiempo…, esa fuiste
vos.
Después de conocerte en carne y hueso, la imagen de la musa
se hizo mujer. Luego en tu compañía recibí una noticia
que si hubiera estado solo, sin el apoyo de quien siente las cosas casi
como propias, me habría dejado “marcas que solo el destino sabe
escribir, y que al tiempo le cuesta borrar”. Hoy siento que debo
decírtelo, en su momento, solo habrás sentido que mi presencia
te lo demostraba, pero hoy aprendo también que para quien recibe
es importante, reconocer explícitamente cualquier regalo, con mayor
razón si ese regalo no es de los que se pueden comprar.
Agradecido es aquel que no solo lo reconoce, sino que tiene la humildad
para decirlo. Me regalaste lo que no se puede comprar: horas felices. Todas
las que pude anotar en mi libreta llegaron de tu mano, las otras te las
llevaste el viernes.
Pero como se trata de inventariar, termino con la introducción
y me dedico a contar.
Las cosas que te llevaste
1. Una cantidad no determinada de horas felices
2. Una ilusión
3. La esperanza de un sueño
4. El poder “olerte”
5. Una computadora portátil y…
6. 5 (Cinco) kg. de helado de dulce de leche (¡Te los llevaste
puestos!)
(¡Nadie enamora a una mujer si no la hace reír!)
Las cosas que me dejaste
Entre algunas de las cosas que hoy recuerdo, —solo quien valora lo
importante suele notarlo--—, está el simple hecho de haberme cocinado
algo. Hacía mucho tiempo que alguien no tenía un gesto que
de tan simple significó tanto. “Dar lo que sientes, vale mucho más
que comprar lo que puedes”
También estuve contando cuánto quedó de tu paso
por mi vida…, la contabilidad del alma, que hoy la siento como la más
fría de todas las que aprendí.
1. Ocho meses de la mejor compañía.
2. Ocho meses donde no hubo tristeza.
3. Cuatro meses de caricias.
4. El sabor amargo que deja una despedida.
5. Marcas que solo el destino sabe escribir, y que al tiempo le cuesta
borrar.
6. Una devolución de autoestima.
7. El sueño de escribir, y un libro a medio camino.
8. Dos libros a medio leer, uno de ellos sin explicar.
9. Una careta que me quité, y está bien guardada.
10. Un número no determinado de horas de hablar.
11. Una foto contaminada con esencia de cebolla. ¡Cada vez que
la veo me dan ganas de llorar!
12. Un complejo de baja estatura
13. Cuatro bombachas tamaño Large que no voy a poder usar ni
regalar.
14. Un bichito en… que estoy combatiendo con una pomada (¡¡Mentira!!)
¡Me reí mucho pensando en tu cara cuando leyeras estas
bromas!
Estaba por terminar este correo, pero han puesto en la radio un tema
del cual te incluyo una parte…, sabés que me gusta mucho, y quizá
por esas cosas del destino, la letra hoy está muy cerca de lo que
siento…, me puse melancólico…, me dieron ganas de eliminar las bromas,
sentí que contaminaban el sentimiento profundo.
…
Has tatuado en mi memoria todas esas cosas que me daban vida
Y mi alma en emergencia grita en el silencio sin hallar salida
De este oscuro laberinto, en el que se han convertido,
todos los absurdos días que no estás conmigo
Me mata la soledad y los recuerdos
Me mata la soledad pensando en ti
Me consumo en la tristeza y es porque me faltas
…
Te mando un beso…, de los que extraño
Ajenjo 09-06-00
Nota: Conozco a un jardinero que protagonizó un cuento, que
ya odia ir de castillo en castillo, que está pensando en escribir
una nueva versión, pero tiene miedo de terminarla como la anterior.
Nota2: Aunque espero una respuesta al anterior, este correo se me ocurrió
anoche, lo terminé recién y no puedo dejar de mandarlo.
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